LECUMBERRI. por Diego Lara Olmos

Bueno aunque me hubiera gustado hacer una gran crónica sobre lo que pude ver en El PALACIO DE LECUMBERRI me será técnicamente imposible, ya que lo único que pude ver es una pequeña exposición que estaba en el centro de la cópula del Palacio, antes de llegar a esta recorrí una pequeña sala donde se muestra un poco de la historia del palacio de la cual hablare un poco más adelante, también en esta sala se encontraban algunos documentos importantes, tales como la constitución de 1917 y el acta de independencia.  Después de recorrer esa sala llegue a la cópula donde estaba la exposición, trate de entrar a una de las puertas que están alrededor de esta pero todas estaban cerradas y con letreros que decían prohibido el paso, hasta que vi una abierta y sin ese señalamiento así que decidí entrar, pero un policía fue a alcanzarme y me dijo que no podía pasar a ningún lado al menos que fuera investigador, le pregunte que si esas puertas daban hacia lo que eran las celdas de la cárcel, me dijo que si pero que en serio no podía pasar, que como visitante a lo único que tenía acceso era a la exposición, la cual no era muy agradable que digamos.  Así que con todo esto me quede pensando de que sirve que tengamos en la ciudad una cárcel que aunque podemos visitar, no la podemos conocer verdaderamente por dentro, pero en fin así son las cosas, otra de mis dudas era que como demonios iba hacer mi crónica si realmente no vi nada, ya que también las otras salas estaban ese día cerradas, fue por eso que con todo esto que me sucedió decidí hablarles un poco sobre la historia de este palacio, la cual conseguí a través de algunos folletos e información que me pudieron proporcionar ahí.  Algo que se me hace increíble es que pude saber  más y mejores cosa sobre el palacio, en libros e Internet, que en el mismo palacio.   A continuación les mostrare un articulo que en lo personal me agradó mucho cuando lo leí ya que nos habla de la historia del palacio, lo que era antes y en lo que se convirtió. Espero les agrade y al igual que yo puedan conocer un poco más de esta cárcel que a la postre se convertiría en Archivo General de la Nación.                

DE PENITECIARÍA A PROTECTOR DE LOS ARCHIVOS NACIONALES: EL PALACIO DE LECUMBERRI.

 

 

La memoria nacional, es en lo que se convirtio el PALACIO DE LECUMBERRI, en algún tiempo, fue el lugar más indeseable para cualquier ciudadano, y hoy es el guardián de la historia documental del país. Ni el general Porfirio Díaz, entonces presidente de México, ni los ingenieros Antonio Torres Torija y Antonio M. Anza se imaginaron que aquel edificio que inauguraron el 29 de septiembre de 1900 como la penitenciaría más moderna de la Ciudad de México a principios de siglo XX, se convertiría, 82 años después, en el custodio de la memoria escrita y documental más importante de México y Latinoamérica: El Archivo General de la Nación. El entonces llamado “Palacio Negro de Lecumberri” fue testigo de los sucesos históricos más convulsos del siglo pasado, entre ellos el asesinato del presidente Francisco I. Madero y del vicepresidente José Maria Pino Suárez en 1911. Sus frías y obscuras paredes encerraron los gritos y las demandas de justicia de quienes fueron sus prisioneros durante las décadas de 1960 y 1970. El maestro universitario Heberto Castillo, el artista David Alfaro Siquieros y el escritor José Revueltas -incluso el cantautor Juan Gabriel- fueron algunos de sus “inquilinos”. Cuando la “Peni” se volvió inoperante como prisión, después de trasladar a los internos a un nuevo penal, en 1977 se determinó darle un nuevo uso: el de guardián de los acervos documentales más importantes del país. El 27 de agosto de 1982, las puertas de hierro de las crujías y los gruesos muros de concreto que alguna vez encerraron la vida de cientos de hombres, resguardarían en adelante el pasado documental de México. La importancia del AGN radica en la calidad y cantidad de los documentos ahí guardados. En los 50 kilómetros lineales que formarían en conjunto sus 322 cuerpos documentales, se encuentran desde testimonios escritos que datan de la tercera década del siglo XVI, hasta documentos de los años 90. Libros, periódicos, mapas, ilustraciones, planos, colecciones fotográficas, incluso las cintas de audio del programa radiofónico La Hora Nacional o el Acta de Independencia, son algunos documentos que el público en general puede consultar.

  

Una respuesta to “LECUMBERRI. por Diego Lara Olmos”

  1. 20denoviembre Says:

    Aunque como menciona mi compañero no tubo todas las facilidades para realizar esta cronica a mi parecer la llevo de buena manera ya que no solo se cerro en eso sino que metio un poco de historia

    Christian oliva Reyes

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